¿Te has preguntado alguna vez si tienes lo que se necesita para iniciar tu propio negocio? Está pregunta a menudo surge cuando nos sentimos atrapados en nuestros trabajos o preocupados por ser despedidos debido a recortes en la compañía. Empezar un negocio es un gran paso que viene con muchos desafíos y riesgos. Es aún más complicado cuando tienes responsabilidades como una familia, una hipoteca o pagos de coche, porque fallar podría significar problemas financieros.
No obstante, con algo de orientación, puedes determinar si estás listo para ser un empresario exitoso. Una idea errónea común es que los empresarios no tienen jefe. Eso no es verdad. Cuando tienes tu propio negocio, tus jefes son tus clientes, que esperan buen servicio y precios, tus inversores que te dieron dinero para comenzar y el tiempo, porque nunca hay suficiente de él.
Ser empresario no significa que no tendrás jefes; simplemente significa que tus jefes cambian.
Y estos nuevos jefes no son necesariamente malos. Si planeas bien tu negocio y mantienes buenas relaciones con los clientes, no deberías tener muchos problemas. Si piensas que iniciar un negocio te dará más tiempo libre, piénsalo de nuevo. En las primeras etapas, probablemente trabajarás más de lo que trabajabas en tu empleo anterior. Se necesita dedicación y pasión, pero si logras un buen equilibrio, puede ser muy gratificante.
Para ser un buen empresario, debes conocer tus fortalezas. ¿Te gusta resolver problemas? Eso es genial, porque necesitarás hacerlo constantemente. ¿Eres competitivo? Eso también es importante porque si tienes éxito, otros intentarán competir contigo. Y, ¿eres bueno vendiendo? Si no lo eres, tal vez debas asociarte con alguien que sí lo sea, porque vender es esencial.
Muchas empresas nuevas fracasan porque gastan dinero antes de tener clientes. En lugar de eso, enfócate en vender primero; vende y luego existirás. Con planificación y trabajo duro, puedes manejar los riesgos de iniciar y administrar un negocio. Algunas personas tienen una habilidad innata para ser empresarios, pero cualquiera puede serlo. Lo importante es conocerte a ti mismo, usar tus fortalezas y mejorar tus debilidades, a veces con ayuda profesional.
Por Juan R. Porras B