¡Hola, chicos y chicas! ¿Alguna vez les ha pasado que están a punto de dormirse y de repente les llega una idea genial? Sí, de esas que te hacen pensar: “¡Esto es oro puro! Todo el mundo va a querer esto”. Te preguntas cómo no se te ocurrió antes. Al otro día, antes de que el sol asome, ya estás llamando a tus amigos y familiares para contarles sobre tu producto estrella. La mayoría te dice que suena genial.
Pasaron seis meses y después de invertir 25,000 dólares en esa “idea del siglo”, te quedaste sin plata y solo vendiste cuatro cosas. ¿Qué falló? Tener una idea top no siempre significa que vas a tener un negocio exitoso. De hecho, muchas ideas brillantes terminan siendo solo un agujero en la cuenta del banco.
Ahora, ¿cómo haces para que tu idea pase de ser solo eso a convertirse en un negocio de verdad? Lo primero es entender que más que cambiarla, hay que ponerla a prueba. Pregúntate: ¿hay suficientes personas que necesiten lo que ofrezco y que además estén dispuestas a pagar por ello para mantener mi negocio a largo plazo? Es clave saber si hay un mercado que realmente quiera tu producto o servicio y que, encima, puedas ganar plata ofreciéndolo.
¿Qué podemos hacer para chequear si nuestra idea va a pegar?
Estudia a la competencia. Mira qué onda con otros productos o servicios parecidos al tuyo. Analiza qué tiene tu idea de especial y si puede competir con los precios actuales. ¿Hay espacio para algo nuevo y mejorado al precio que pensaste?
Mide el mercado. Fíjate en qué grupo de personas quieres introducir tu producto. Piensa cuánta gente crees que lo va a comprar y si ese mercado está creciendo. Si el mercado se está achicando o hay otras opciones quitándole lugar, enes que entender por qué.
Haz focus groups. Reúne a un grupo de personas que podrían comprar tu producto y ve qué opinan. Cuanto mejor elijas a los participantes, más te puedes fiar de sus opiniones. Si lo haces varias veces, mejor, así reduces el margen de error.
Calcula los costos. Si encontraste un mercado que crece y que puede interesarse en lo tuyo, a un precio que están dispuestos a pagar, pregúntate si ese precio te permite tener ganancias para que tu empresa crezca. Si la respuesta es no, toca volver al principio.
El proceso de validar tu idea es como una montaña rusa para los emprendedores, con un montón de historias de fracasos y éxitos. De vez en cuando, alguien logra pasar al otro lado y triunfar. ¿Serás tú el próximo?
¡Anímense a soñar, pero también a poner esos sueños a prueba!
Por Juan R. Porras B